El incumplimiento de la Ley de la IA de la UE puede salir caro. Muy caro. Dependiendo de la infracción, las sanciones pueden alcanzar hasta el 7% de la facturación global anual o 35 millones de euros, lo que sea mayor. La normativa entró en vigor en agosto de 2024 y será plenamente aplicable en agosto de 2026, con obligaciones clave que ya están surtiendo efecto por el camino.
Para muchas organizaciones, 2026 marca el momento en que la regulación de la IA pasa de la concienciación a la responsabilidad. Lo que antes era algo que había que vigilar, ahora es algo que los consejos de administración, los reguladores y los clientes esperan que las organizaciones comprendan y demuestren.
El reto no es simplemente comprender la normativa. Es entender lo que significa en la práctica. ¿A qué organizaciones afecta? ¿Se aplica la "IA de alto riesgo" a sus sistemas? ¿Qué pruebas esperaría ver un regulador? ¿Y cómo convertir los requisitos legales en algo estructurado y defendible?